Publicado el 27/02/18

El camino Rivadavia está en terapia intensiva y es un riesgo para los vecinos de la Región

Muy lejos del estado que debiera presentar una ruta provincial, que además conecta dos grandes centros urbanos de la Región, el camino Rivadavia muestra severas señales de decadencia: ondulaciones, grietas, baches, ausencia de señalización, generan quejas y ponen en riesgo la integridad de sus usuarios.


En una recorrida por la avenida de un carril por mano y superficie asfáltica que une Villa Catella con Cambaceres, en territorio ensenadense, los escollos aparecen por todas partes; incluso las banquinas se ven descalzadas, con notorios desniveles y frecuentes desprendimientos.

“Esta calle está a la miseria; es sumamente peligrosa porque es angosta, y si por casualidad una moto o una bicicleta hacen una mala maniobra pueden morder la banquina y terminar abajo de un auto”, señaló Rubén Gómez, un ensenadense que a diario circula con su ciclomotor por la zona: “además, la cantidad de micros y camiones es brutal. Haría falta un ensanche, como se hizo en su momento en el camino Vergara”.

Con una extensión de unos cinco kilómetros entre Villa Catella y las primeras manzanas urbanizadas de Ensenada, el Rivadavia es parte de la Ruta Provincial 13, cuyo eje platense discurre por 520 hasta llegar a la ruta 2.

Tiene cruces muy peligrosos, por su alta densidad vehicular y sus carencias en materia de seguridad, como es el caso del de calle 130. Si bien en tiempos recientes se llevaron a cabo algunos operativos de bacheo, éstos no fueron lo suficientemente firmes.

Según trascendió, muy rápido, por efecto del calor y el tránsito pesado, el material con base asfáltica utilizado cedió hasta formar serruchos, hondonadas y dejar expuestas nuevamente las antiguas rajaduras.

En la Municipalidad de Ensenada se informa que el Rivadavia, en su carácter de ruta, está en la órbita de Vialidad bonaerense. Pero se aclara que cuando se abordó la extensión de la autopista La Plata-Buenos Aires en el tramo que involucra a esa ciudad, se firmó un acuerdo con la dependencia caminera por el que la Comuna autorizaba el paso de la autovía por el parque Martín Rodríguez, a cambio de que se reconstruyera a fondo la tradicional conexión.

“Más allá de reclamar por el mal estado y exigir que se haga honor al acuerdo, no podemos hacer” admiten en el distrito ribereño: “no tenemos injerencia en los arreglos porque es parte de una ruta provincial.

No obstante, se aclaró que siempre se transmiten los pedidos vecinales para que se solucionen los problemas de transitabilidad que presenta el camino-.

“Aún no se hizo nada de lo acordado con Vialidad Nacional”, advierten en Ensenada no sin cierto malestar. En el marco de la primera etapa de la prolongación de la Autopista Ricardo Balbín hacia el sudeste, sugieren que “se debería ya haber iniciado alguna obra complementaria”.

En diciembre de 2016, el Concejo Deliberante ensenadense aprobó, no sin polémica, la Ordenanza 4234/16, a través de la que se derogaba la 1829/95, cuyo texto incluía al parque Martín Rodríguez entre la “áreas naturales protegidas” del distrito.

Desde la Comuna se explicó entonces que “ya en el 2000 el municipio autorizó a las autoridades viales de Nación y Provincia a avanzar en suelo ensenadense con la extensión de la Autopista hasta ruta 11; la actual gestión lo único que solicitó a Vialidad es que de manera concomitante con esas obras se conecte y acondicione el Rivadavia”.